Central de ciclo combinado

Especialmente potenciado por las centrales térmicas, el ciclo combinado consiste en la generación de energía mediante dos ciclos termodinámicos presentes en un mismo sistema. Combina una turbina de gas y una turbina de vapor de condensación, de forma que aumenta la eficiencia.

Esta tecnología permite un rendimiento eléctrico más elevado, rondando el 60%. Por el contra, en las térmicas convencionales los rendimientos medios se sitúan en torno al 37%. Esto supone un aumento de la eficiencia energética.

En resumen el ciclo combinado genera energía eléctrica en dos etapas utilizando únicamente una fuente energética: el gas natural. Está dentro de las denominadas tecnologías de cogeneración.

Primera etapa

Se inyecta el gas natural junto con aire filtrado y comprimido para su combustión. En este proceso se experimenta una alta presión, y los gases de combustión se expanden haciendo girar el eje de la turbina de gas. El generador acoplado a la turbina es el encargado de transformar la energía mecánica en eléctrica.

Segunda etapa

Los gases de combustión de la primera etapa se reconducen a través de una caldera para aprovechar la mayor parte de la energía térmica. El calor de estos gases, a una temperatura de 600ºC, se recupera en forma de vapor recalentado. Este es conducido a una turbina de vapor, donde se expande a baja presión. De esta forma se mueve el alternador acoplado a la turbina, constituyendo así una segunda etapa de producción energética. 
El vapor restante pasa a un condensador para devolver el agua a su fase líquida, pudiendo volver a comenzar el ciclo introduciéndolo en la caldera.

Esquema ciclo combinado

Beneficios del ciclo combinado

Disponer de la tecnología del ciclo combinado proporciona distintas ventajas que vemos a continuación:

  • Promete un rendimiento elevado sin renunciar a un buen factor de carga.
  • Supone menos agentes de refrigeración si lo comparamos con una central tradicional de idéntica potencia.
  • Unos reducidos plazos de construcción que rondan los 3 años.
  • Asegura menores emisiones de CO2 por kWh producido.
  • Dada su automatización, no requiere un gran capital humano para su control y mantenimiento.
  • No limita la producción al uso de gas natural, sino que permite el trabajo con otros combustibles como gasóleo o carbón gasificado.

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